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Acople educativo a las fases evolutivas del niño


Toda forma de vida integral está sujeta al desarrollo por octavas, ello está expresado en la base constituyente de la música: 7 notas, y del arco iris: 7 colores.

Obedece a una ley que reza así:

Todo proceso evolutivo de desarrolla en 7 fases, al final de los cuales se salta a la octava fase; primera de la siguiente, en la cual el individuo ha hecho un círculo completo estando en el punto en donde partió pero en un nivel superior.

Desde la perspectiva de esta ley el número 7 significa evolución, luego educación.

Así, el proceso docente que abarca la infancia y la juventud y culmina en un adulto se divide en tres fases: de 0 a 7 años, de 7 a 14 años y de 14 a 21 años.

El objetivo educativo se optimiza si lo que se enseña se ajusta al potencial de aprendizaje de cada fase. Por ello este modelo recomienda la comprensión profunda por parte del cuerpo docente de estas fases llamadas septenios.

Entre cada una de estas fases, el alumno experimenta una dificultad educativa adicional sobre las habituales. Se denomina a este tiempo, pasar por un semitono. Es bueno estar atentos para apoyar al alumno en este cruzar del puente del semitono hacia la siguiente etapa: Mi-Fa o septenio Si-Do. Entre el 3° y 4° año de un septenio se produce Mi-Fa y entre el año último del septenio y el primero del siguiente se produce Si-Do.

Las materias y sus formas de presentación pedagógica han de supeditarse a las necesidades del niño en cada edad. De este modo pueden satisfacer las necesidades de la edad en la que viven. Además, esta sincronía entre la materia y el desarrollo anatómico del niño se traduce en interés por la clase. Así, los niños pueden ser llevados a un estado de receptividad natural que les permite hacer descubrimientos, para ellos tan en su momento, que se transforman en experiencias profundas, significativas y edificantes.